Mujeres a finales del s. XIX. Cómo se las representa a partir de Manet e idea de Femme Fatale

Las mujeres a finales del siglo XIX estaban relegadas a un segundo plano, a la sombra de los hombres. La gran influencia de la Iglesia Católica perjudicaba a la igualdad entre mujeres y hombres ya que consideraban como mujer ideal a aquella devota que era buena madre y esposa. Esta idea estaba impuesta en la sociedad influyendo incluso en el sistema educativo donde a las mujeres solo se les formaba en ‘’ámbitos propios de su sexo’’ como tareas del hogar, coser, crianza de los hijos, saber tratar bien a sus respectivos maridos etc. No fue hasta 1876 cuando las mujeres comenzaron a abrirse paso en el mundo de la educación, cambiando su rol en la sociedad hacia uno más igualitario respecto al hombre. Durante todo este siglo y en adelante, pese al avance del feminismo, la mujer seguía siendo representada de una manera machista comúnmente como objeto sexualizado o como causante de los males.


En la obra ‘’Almuerzo en la hierba’’ de Manet (1863) se representa a varias personas sobre el césped, dos hombres bien vestidos y dos mujeres, una de ellas completamente desnuda. Este cuadro fue innovador por muchos motivos, entre ellos el que a nosotros nos ocupa, el sentido de ese desnudo femenino. En obras anteriores el hecho de que apareciera una mujer sin ropa significaba una alegoría como en ‘’La libertad guiando al pueblo’’ de Delacroix o representaba escenas mitológicas. Sin embargo, en esta obra no hay ninguna explicación coherente en cuanto al desnudo. El verdadero significado de este es una referencia a las prostitutas y una crítica a la sociedad de la época. Los hombres en traje representan a todos aquellos que tenían amantes o acudían a prostíbulos a escondidas de sus esposas. Además, hay un detalle en este cuadro que suele pasar desapercibido y es una pequeña rana en la parte inferior del gran lienzo; Rana era una forma de llamar a las prostitutas. Por tanto, en esta obra se representa a la mujer como un placer prohibido que puede ser descubierto en cualquier momento trayendo consigo las peores consecuencias. Causó tanto revuelo este cuadro que acabó en El Salón de los Rechazados, creado por Napoleón III, donde se quedaban obras no aceptadas por la sociedad. 



Autores como Picasso (1881-1973) se llevaban al terreno personal la manera de representar a las mujeres. En su caso las retrataba de manera cuidada y clásica mientras que estaba bien con ellas, sin embargo, cuando dejaban de estar juntos las deformaba en sus cuadros. 


En el caso de Dalí (1904-1989), él utilizaba la figura de la mujer para expresar uno de los temas que más le reprimía, el sexo. Su única musa fue su mujer Gala, a la cual representaba desnuda en paisajes, así como situaciones irreales, por ejemplo, en la obra "El Gran Masturbador" (1929). Ella era símbolo de ese deseo reprimido. 



Por otro lado, para comprender el mito de la "Femme Fatale", el cual se popularizó en el siglo XIX, debemos remontarnos incluso a personajes bíblicos. 
 
En el Antiguo Testamento se hablaba de una mujer llamada Lilith, ella había sido creada por Dios al igual que Adán, del polvo de la tierra. Por este motivo Lilith no era sumisa de Adán, pero él no lo aceptaba buscando constantemente que ella fuera inferior, utilizando incluso la fuerza en contra de su voluntad. Es por esto que Lilith se unió al diablo en la región del aire para poder ser libre. A consecuencia del abandono de Lilith, Dios creo a Eva, sumisa a Adán, pues nació de una de sus costillas. Sin embargo, pese a ser inferior a él, Eva le condujo al peor de los errores, probar la manzana del Edén, acto que castigó a toda la humanidad con el pecado original. 
 
En la historia del arte ha habido una tendencia machista al culpar a las mujeres de todos los males del mundo, hablamos ya no solo de Lilith y Eva, sino de mitos como la caja de Pandora. En oposición a estas mujeres pecadoras nace la Virgen María, un ser puro sin sexualidad la cual es adorada por la Iglesia. 
 
En la sociedad, estos dos tipos de mujeres se reflejan como: aquellas que se manifestaban en contra de lo establecido y buscaban un mundo más justo (Lilith y Eva), y por el contrario, aquellas mujeres devotas que se mantenían al margen y callaban las desigualdades (Virgen María). Por tanto, podría decirse que aquella idea de femme fatale era la de una mujer de sexualidad arrasadora, pecadora que podía causar incalculables males. 



Los primeros en representar a la femme fatale fueron los prerrafaelitas. Esta mujer se caracterizaba por estar dotada de una sensualidad oscura, así como un pecado tentador y malvado. Solía plasmarse en forma de una mujer pelirroja con labios corazón; así como en la obra '''Bocca Baciata"(1859) de Dante Gabriel Rossetti. 

 

 

  


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