2. La mujer a partir del romanticismo (Carla Leva Álvarez)
El movimiento literario del romanticismo transcurre en la primera mitad del siglo XIX. Es un movimiento en el que predomina lo artístico y social, y por defender la libertad de cada persona frente a las normas sociales y por el predominio del sentimiento sobre la razón.
La imagen o representación de la mujer en la pintura romántica se lleva a cabo bajo las ideologías de este movimiento, en donde se quieren integrar: el deseo, la poesía, el cuerpo, la intuición, el amor y la muerte en un “todo” artístico.
En este momento histórico se crearon unos iconos sobre la mujer creando así los siguientes estereotipos:
Mujer fatal (la mujer perniciosa) Musa mística (la mujer espiritualizada)
Estos estereotipos dejaban claro que no solo es un ángel inspirando en el amor la paz y la tranquilidad, sino, que también era considerada un principio de perdición que destruye al hombre.
La mujer estaba sometida a los caprichos del hombre que era el que tomaba todas las decisiones, ciertas cosas como esta hacía que la mujer fuera una criatura sometida al hombre, esta estaba condenada a vivir recluida.
Si querían triunfar en el amor debían ser princesas, mujeres etéreas confinadas en espacios asfixiantes, féminas imposibles de alcanzar por diversos motivos (estar casadas, comprometidas, estar reservadas a hombres de mayor rango...)
En esta etapa la mujer debía seguir el respectivo canon de belleza...
El sujeto femenino en realidad era objeto de deseo, de devoción... Y continuaba siendo representado como la encarnación de un rol, el que cumple en la sociedad, en el matrimonio y en la familia.
Sin embargo, algunas mujeres de esta época, brillaron como grandes artistas, relegando a las poetas, pintoras y escritoras románticas al anonimato o a esconderse tras pseudónimos masculinos. a pesar de las restricciones, poco a poco van aumentando el número de artistas como Rosalía de Castro, Carolina Coronado, Concepción Arenal…
Algunas escritoras románticas pusieron al descubierto en sus novelas la falsedad y la naturaleza opresiva del modelo de la subjetividad femenina como ángel doméstico.
A medida que retrocedía la costumbre de imponer un marido a las jóvenes, éstas soñaban con integrar el amor en su vida matrimonial, aspiraban a mayor intimidad en las relaciones privadas, a oír hablar de amor, a expresar sus sentimientos...
lo curioso de los escritores románticos es que creaban también personajes femeninos poderosos, aunque siempre las condenaran a la muerte o el ostracismo.
Las mujeres que anhelaron el amor romántico fueron las mujeres que no tenían doble jornada laboral, ni ancianos, ni enfermos, ni decenas de chiquillos hambrientos a su alrededor.
A menudo, una mujer que nace en una sociedad donde no se le permite trabajar o dedicarse a la investigación o la cultura, sólo alcanza prestigio a través del matrimonio. Por eso se nos educa en la cultura patriarcal para que seamos narcisistas, sumisas, dependientes y susceptibles de ser amadas y deseadas por un hombre.
Las mujeres hemos sido más vulnerables a la tragedia romántica porque nos han educado para que nos pasemos la vida deseando que un hombre nos salve y nos colme la existencia
Además, el romanticismo está basado en un modelo de pareja heterosexual y en la repartición de roles tradicional que crean hombres que necesitan mujeres, y mujeres que necesitan hombres.
https://www.ucm.es/data/cont/docs/329-2013-12-17-TFM%20M%C3%B3nica%20Saiz.pdf
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