2. La mujer a partir del romanticismo (Carla Leva Álvarez)

El movimiento literario del romanticismo transcurre en la primera mitad del siglo XIX. Es un movimiento en el que predomina lo artístico y social, y por defender la libertad de cada persona frente a las normas sociales y por el predominio del sentimiento sobre la razón.

La imagen o representación de la mujer en la pintura romántica se lleva a cabo bajo las ideologías de este movimiento, en donde se quieren integrar: el deseo, la poesía, el cuerpo, la intuición, el amor y la muerte en un “todo” artístico.

En este momento histórico se crearon unos iconos sobre la mujer creando así los siguientes estereotipos:

                                                                    

               Mujer fatal (la mujer perniciosa)                   Musa mística (la mujer espiritualizada)

Estos estereotipos dejaban claro que no solo es un ángel inspirando en el amor la paz y la tranquilidad, sino, que también era considerada un principio de perdición que destruye al hombre.



La mujer estaba sometida a los caprichos del hombre que era el que tomaba todas las decisiones, ciertas cosas como esta hacía que la mujer fuera una criatura sometida al hombre, esta estaba condenada a vivir recluida.

Si querían triunfar en el amor debían ser princesas, mujeres etéreas confinadas en espacios asfixiantes, féminas imposibles de alcanzar por diversos motivos (estar casadas, comprometidas, estar reservadas a hombres de mayor rango...)



En esta etapa la mujer debía seguir el respectivo canon de belleza...

 Desde tiempos medievales la tez pálida predominó en Europa por ser considerada un signo de nobleza. Por lo que en el Romanticismo se hizo hincapié en que la belleza de la mujer, además de su palidez, radicaba en parecer tuberculosa. De esta forma, la mujer romántica "guapa" era aquella de tez casi transparente, ojeras marcadas y prominentes (signo de que la enfermedad, y la enfermedad del amor no permitían a la dama conciliar el sueño), mejillas ruborizadas (a causa de las fiebres), languidez y una delgadez casi esquelética.


Miran la enfermedad romántica como una liberación, pues la persona al ir muriendo tiene la necesidad de volverse espiritual, pues el alma es lo único que sobrevive a la muerte. Si bien no habían contraído aún la enfermedad, se abandonaban hasta conseguirlo.


Las mujeres, debían estar confinadas a un amor de sufrimiento. Si el amor no se sufre, no duele, no mata, no es amor. Por ello, si la doncella encuentra el amor en un imposible, tanto mejor. Su delicadeza y estado moribundo garantizarán la pureza de su cuerpo y sus intenciones, y la llevarán a amar con fuerza.

El sujeto femenino en realidad era objeto de deseo, de devoción... Y continuaba siendo representado como la encarnación de un rol, el que cumple en la sociedad, en el matrimonio y en la familia.

Sin embargo, algunas mujeres de esta época, brillaron como grandes artistas, relegando a las poetas, pintoras y escritoras románticas al anonimato o a esconderse tras pseudónimos masculinos. a pesar de las restricciones, poco a poco van aumentando el número de artistas como Rosalía de Castro, Carolina Coronado, Concepción Arenal…

Algunas escritoras románticas pusieron al descubierto en sus novelas la falsedad y la naturaleza opresiva del modelo de la subjetividad femenina como ángel doméstico.

A medida que retrocedía la costumbre de imponer un marido a las jóvenes, éstas soñaban con integrar el amor en su vida matrimonial, aspiraban a mayor intimidad en las relaciones privadas, a oír hablar de amor, a expresar sus sentimientos...

lo curioso de los escritores románticos es que creaban también personajes femeninos poderosos, aunque siempre las condenaran a la muerte o el ostracismo.


Las mujeres que anhelaron el amor romántico fueron las mujeres que no tenían doble jornada laboral, ni ancianos, ni enfermos, ni decenas de chiquillos hambrientos a su alrededor.

 A menudo, una mujer que nace en una sociedad donde no se le permite trabajar o dedicarse a la investigación o la cultura, sólo alcanza prestigio a través del matrimonio. Por eso se nos educa en la cultura patriarcal para que seamos narcisistas, sumisas, dependientes y susceptibles de ser amadas y deseadas por un hombre.

Las mujeres hemos sido más vulnerables a la tragedia romántica porque nos han educado para que nos pasemos la vida deseando que un hombre nos salve y nos colme la existencia

Además, el romanticismo está basado en un modelo de pareja heterosexual y en la repartición de roles tradicional que crean hombres que necesitan mujeres, y mujeres que necesitan hombres.



En esta imagen podemos ver como 
el artista nos plantea su propia percepción 
ideales acerca de la mujer.
 Lady Macbeth (1784)

                                      Seguidamente, nombro alguna pintora del romanticismo:
                                                                         -Rolinda Sharples



BIBLIOGRAFÍAS:

https://www.ucm.es/data/cont/docs/329-2013-12-17-TFM%20M%C3%B3nica%20Saiz.pdf




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